A Fede
Te soñé ayer, poeta
aunque más justo es decir
que yo creo
que vos quisiste
cumplirme el sueño
de que te soñara.
Estábamos sentados, poeta amigo
como imagino se sienta
una aprendiz frente a su maestro.
Vestías de negro, por supuesto
y yo no me recuerdo
porque no me estaba viendo
solo tenía ojos para ti.
Los dos en el suelo, poeta
mirándonos a través de los anteojos
directo al corazón.
Me sonreías y yo
no podía hacer más
que corresponderte.
No respondí a tu pregunta, poeta adorado
en parte porque no pude
en parte porque sabía
que era más un vaticinio retórico
y que vos
ya conocías todas las respuestas.
Me hizo tan bien verte, poeta
que hoy vuelvo a reafirmar cosas
de las que a veces descreo
pero que me devuelven la fe.
Tenés muchas visitas por hacer, poeta nuestro
pero por si acaso
aunque ya lo sepas
para que no lo olvides
yo te escribo estas palabras
que no llegué a decir:
a la casa de mis sueños
siempre siempre
sos bienvenido a volver.