Mi Poesía

No todo lo que una escribe va a parar a un libro. A veces porque no se puede y otras porque no se quiere. Porque se prefiere compartirlo de forma más íntima y espaciada. 

En esta sección voy a seleccionar cuatro poemas por mes que respondan a los elementos que suelen estar presentes de una u otra manera en mi mesa de trabajo cuando escribo: el impulso del fuego, la canalización del agua, la claridad del aire, el sostén de la tierra. Como escribe Rachel Pollack: “Un poema no se puede iniciar sin un impulso hacia la poesía y sin el deseo de expresar algo. Al mismo tiempo, un deseo tal no va a ninguna parte a menos que podamos escoger un tema determinado. En cierto sentido, el tema ‘recibe’ el impulso de escribir. Aun así, el poema jamás se realizará a menos que trabajemos sobre él, valiéndonos del intelecto y escribiendo varios borradores para resolver los problemas que plantean las imágenes, el ritmo, etcétera. El proceso acaba cuando podemos tener ante los ojos el poema terminado y dárselo a leer a otros. Un poco de reflexión nos demostrará que la misma evolución se da respecto de cualquier acción, ya sea construir una casa, fabricar vino o hacer el amor”. 

La selección de diciembre de 2025 es una mezcla de agradecimiento y de despedida. Hasta el año que viene, por supuesto. Para seguir viviendo, amando y escribiendo.  Para seguirnos encontrando, en cada poema, como en un puente inédito tendido entre vos y yo. 

FUEGO

“No te deseo un regalo cualquiera, / te deseo aquello que la mayoría no tiene, / te deseo tiempo”
Elli Michler

Te deseo tiempo para explorar
tiempo para regalar
y tiempo para vivir.

Te deseo que distingas
que no son la misma cosa.
Que pocas cosas de las que importan
son cosas.

Te deseo tiempo para mirarte
por dentro y por fuera.
Y deseo que te veas
en todo tu potencial esplendor.

Te deseo que fabriques
tus propios espejos
y la capacidad de diferenciar
los espejismos
no siempre de colores.

Te deseo blancos y negros
rojos, pasteles, amarillos
como el sol
sobre todo,
arcoíris.

Te deseo tiempo para pensar
y tiempo para darte cuenta
de cuando estás sobreanalizando.

Te deseo, entonces, tiempo para actuar
para reaccionar
para oír tu voz en alto
para expresar lo que querés
y para no quedarte callada
frente a las injusticias.

Te deseo que no pienses solo en ti
que te acuerdes de que somos
uno y todo a la vez
y que la historia repercute
al repetirse.

Te deseo tiempo para descansar
que no es lo mismo que para perder
aunque perderlo
también será inevitable.

Te deseo que no sea tu cuerpo
el que tenga que pararte.
Que sea tu alma la que identifique
la necesidad de pausa.

Te deseo tiempo para compartir
que se cuente en risas mates
amistad amores raíces
canciones paseos sorpresas.

Te deseo la capacidad
de una curiosidad renovada.
De que acaso no te olvides
de lo que amabas siendo niña.
A tu infancia podrás volver
si lo quieres
por el resto de tu vida.

Te deseo, entonces, tiempo para recordar
para proyectar, para imaginar futuros.
Tiempo para la ilusión
y para la fantasía,
para la biografía
y para ficcionar.
Hay muchas vidas que pueden ser vividas
en una mente creativa.

Te deseo que no te impongas límites
que no temas al ridículo
ni a la prueba ni al error.
Que ensayes, que caigas,
que impulses, que venzas,
que inspires, que te aventures.

Te deseo tiempo para disfrutar
para agradecer
para pedir perdón
para no arrepentirte
de decir muchas veces
que amás.

Te deseo que sepas
que el tiempo es ahora
y que no importa en qué año
leas esto.

La alquimia de agregar lo que falte
y que no se trate
de memoria u olvido.
Que se trate de recreación
de interpretación renovada.
De atreverse a intercambiar roles
de mirar desde los ojos del antagonista
de reconocer que los villanos no eran tales
y de que el héroe, esta vez,
pueda ser la heroína.

Imaginar lo inimaginado.
Volver posible
en el pasado
lo imposible
que no pasó.

Recordar como crear
y que la historia que se cuente
ya no tenga versión única.

AGUA

Todo cabe en una caja

Las fotos de una vida
y de varias más
donde fuimos otras
con rostros y cuerpos
que ya no son los nuestros.

Las cartas no respondidas
porque no fueron enviadas.
Las recetas que alguna vez
tuviste la intención de preparar
y que ahora son irreproducibles.

Porque nadie sabe
cuánto era la pizca
de sal y de amor.
Ingredientes imprescindibles
para comprender la caja
y todas las vidas.

AIRE

Somos pocas las ventanas
todavía encendidas.
Hay vida en estos cuerpos
que se resisten
al paso implacable de la noche.
Tienen aún algo que hacer
que pensar, que penar.

Yo ya te he olvidado y es un alivio.
He sabido atravesar madrugadas
dándole vueltas al recuerdo.
Pero otros, quizás, todavía no hayan
conseguido lo que se cree imposible
cuando la memoria persiste
tanto como el amanecer.

A ellos, a ellas,
a ustedes,
ventanas encendidas
mi consuelo y mi experiencia:

Hay que pasar por lo oscuro
del alma
para volver a ver la luz
del día.
Llegará
mas hay que ser pacientes
y aprender a irse a la cama
aun creyendo
que no vale la pena
soñar.

TIERRA

Esto será pasado

Estas calles que recorremos 
tan modernas
serán vistas en fotos 
de otros colores
que no son los nuestros. 

Dirán 
Mirá lo que había ahí
y señalarán algo
que hoy conocemos
que ya no existe. 

Porque esto será pasado
¿recuerdas?
Tu ropa y la mía
piezas de museo. 
Nuestros andares 
distintos al ojo curioso
de quien nos mire 
haber sido.

Allá lejos
hace tiempo
cuando nos creíamos protagonistas 
de alguna historia
que ya pasó. 



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Nada de spam, ni promociones raras. Aunque sea cada vez más raro compartir un poema o dedicar una canción, hay quienes seguimos creyendo que lo vale…

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Foto: Virginia Martínez Díaz