No todo lo que una escribe va a parar a un libro. A veces porque no se puede y otras porque no se quiere. Porque se prefiere compartirlo de forma más íntima y espaciada.
En esta sección voy a seleccionar cuatro poemas por mes que respondan a los elementos que suelen estar presentes de una u otra manera en mi mesa de trabajo cuando escribo: el impulso del fuego, la canalización del agua, la claridad del aire, el sostén de la tierra. Como escribe Rachel Pollack: “Un poema no se puede iniciar sin un impulso hacia la poesía y sin el deseo de expresar algo. Al mismo tiempo, un deseo tal no va a ninguna parte a menos que podamos escoger un tema determinado. En cierto sentido, el tema ‘recibe’ el impulso de escribir. Aun así, el poema jamás se realizará a menos que trabajemos sobre él, valiéndonos del intelecto y escribiendo varios borradores para resolver los problemas que plantean las imágenes, el ritmo, etcétera. El proceso acaba cuando podemos tener ante los ojos el poema terminado y dárselo a leer a otros. Un poco de reflexión nos demostrará que la misma evolución se da respecto de cualquier acción, ya sea construir una casa, fabricar vino o hacer el amor”.
La selección de abril de 2026 nace de un homenaje, un sueño y un deseo. Viene íntimamente directo de mis cuadernos y es, como cada vez, un puente inédito tendido entre vos y yo.
FUEGO
En alguna parte estoy ardiendo aunque quizá sea solo una pequeña llamarada.
En alguna parte doy calor aunque tal vez ahora —por ahora— no alcance quemar.
Es el comienzo, me digo la primera chispa, ya perderá su timidez para avivarse.
De pasión hemos sabido y sabremos acordarnos la hoguera y yo el fuego que nunca ha dejado lo sé de estar encendido.
En alguna parte oscura muy dentro de mí.
AGUA
A Fede
Te soñé ayer, poeta aunque más justo es decir que yo creo que vos quisiste cumplirme el sueño de que te soñara.
Estábamos sentados, poeta amigo como imagino se sienta una aprendiz frente a su maestro. Vestías de negro, por supuesto y yo no me recuerdo porque no me estaba viendo solo tenía ojos para ti.
Los dos en el suelo, poeta mirándonos a través de los anteojos directo al corazón. Me sonreías y yo no podía hacer más que corresponderte.
No respondí a tu pregunta, poeta adorado en parte porque no pude en parte porque sabía que era más un vaticinio retórico y que vos ya conocías todas las respuestas.
Me hizo tan bien verte, poeta que hoy vuelvo a reafirmar cosas de las que a veces descreo pero que me devuelven la fe.
Tenés muchas visitas por hacer, poeta nuestro pero por si acaso aunque ya lo sepas para que no lo olvides yo te escribo estas palabras que no llegué a decir: a la casa de mis sueños siempre siempre sos bienvenido a volver.
AIRE
Nace una nueva mujer
Inspirado por Amaia Arrazola
Y es de mi mano. Se abre a partir de ella como una grieta insondable como la palabra que intento darle a mi efecto de creación y recreación.
No sé su nombre. Tal vez sea el mismo que fue mío tal vez sea uno que no he escuchado aún porque con ella nace también una nueva voz.
Está desnuda. Por supuesto ¿o acaso no llegamos así al mundo? Sin nada que esconder toda entrega confianza apertura novedad conmoción.
Puede que llore. Y como cualquier recién nacida es claro que ese llanto será signo de sanidad. Esta nueva mujer ya no se avergüenza de sus lágrimas de sus reclamos de demandar lo que necesita.
Camina (sí, ya camina ha andado mucho antes de llegar acá). Recorre, observa pliegues marcas, historias cicatrices.
Guían sus popias líneas su buena o mala suerte, ya no le importa qué le depara el destino. Está naciendo de nuevo otro día y otro más porque esto ya lo ha hecho en el pasado. Con ese saber vuelve a nacer puede tener fe en ella otra vez.
Es curiosa pero reconoce el cansancio el cuerpo que le pide un hueco caliente acolchonado donde soñar. Esta vez quiere hacerlo a su tiempo que no es el de los relojes las agendas los compromisos. Si está harta de ellos…
Si está cada vez más feliz así como la tinta la trajo al mundo despojada de cargas con tanto por delante que mejor detenerse a sentir y contemplar.
Pueden ser arduas algunas pieles sobre todo las propias las que una se enorgullece de llevar a cuestas diciendo: Mi piel todo lo puede.
¿Y si no? ¿Y si necesita del contacto con otra piel? ¿Y si se hiere, si se rasga, si sangra, si raspa, repele, si lastima?
Por qué insistir en poderlo todo. Por qué no rendirse antes de desaparecer.
La nueva mujer nacida es tersa porque se ama. Se ha hecho a sí misma se ha escrito y reescrito y también lo sabe se ha borrado.
Desconoce quién será ahora a dónde irá. Tiene miedo de salir de la palma de la mano porque nada como conocerse para sentirse como en casa estando con una, en donde se esté.
Pero sabe que el mundo la estará esperando. Quiere salir no sabe si ahora tampoco cuándo y como se lo ha prometido no se va a presionar.
Una nueva mujer ha nacido y es entrelazada a sus dedos uniendo el pulgar con el meñique. El índice ya no indica nada no es necesario. Tampoco el anular es el que guía. Lo hace el corazón.
TIERRA
Hace tanto no escribo un poema que aunque nunca me he atrevido a llamarme poeta ahora menos condiero que pueda otorgárseme título tal.
Eso sí
la vida sigue con sus maravillas. Mi hija me sonríe cada mañana y yo crezco con ella sin dejar de preguntarme a dónde es que ha ido el tiempo a parar
Es que no para ese justo es el punto y yo tampoco puedo parar a veces y eso es justo lo que necesita el poema.
Detenerse
mirar percibir alguna cosa sentirla única como el instante que se ha detenido junto contigo.
Y escribir.
All articles loaded
No more articles to load
Recibí mis poesías por e-mail
Una entrega por mes en cuatro poemas. Nada de spam, ni promociones raras. Aunque sea cada vez más raro compartir un poema o dedicar una canción, hay quienes seguimos creyendo que lo vale…